jueves, 23 de enero de 2014

¿Qué le da valor a un hombre para golpear a una mujer?



Por Yohali Reséndiz

¿Que le da valor a un hombre para golpear a una mujer?

El 46.1 por ciento de las mujeres de más de quince años en nuestro país han sido golpeadas por parte de su esposo o pareja, exesposo o expareja, novio o exnovio. Y no solo son golpes, pues ignorar, humillar, menospreciar, celar, encerrar, destruir, vigilar, amenazar, correrla de casa es violencia y cuatro de cada diez mujeres en México la sufren.

El pasado 9 de Diciembre, Fabiola Macías fue golpeada brutalmente por su ex pareja, Ernesto Peralta Cánovas, de 43 años, empresario exitoso, Director de Quality Films y Director de Grupo Perca.

"Uno no entiende que una persona tan cercana te agreda. No podía entender que alguien que te dice amar, te pega. A las mujeres nos han educado para dejarnos minimizar, golpear, que nos ignoren y lo vuelvan hacer, tenemos un papel histórico de que las mujeres tenemos que aguantar a la pareja, al hermano, al papá y dejar que te humillen" dice Fabiola, visiblemente afectada a quién los golpes de Peralta le pulverizaron el hueso del orbital del ojo derecho y perdió parte de la visión de ese lado. Además tuvo lesiones en brazos, piernas y pecho.

"Él (Peralta Cánovas) ha mentido, pues ha dicho que en el baño había mucha agua y que me caí y me pegué, o sea, ni metí las manos. Me preocupa, porque además de mentir he llevado a la Procuraduría mis exámenes y nada, siento que no avanza la investigación, ya hasta cambiaron de Ministerio Público" denuncia Fabiola.

A veces, en una relación (la que sea) las mujeres pasamos demasiado cosas por alto, y existen semáforos rojos que van indicando que la relación puede derivar en violencia. "Sí, eso no lo sabía, apenas me voy enterando que existe un violentómetro" acepta Fabiola.

Bromas hirientes, chantajear, mentir, engañar,ignorar, ley del hielo, celar, culpabilizar, descalificar, ridiculizar, ofender, humillar en público, intimidar, amenazar, controlar, prohibir, destruir artículos personales, manosear, caricias agresivas, golpear jugando, pellizcar, arañar, empujar, jalonear, cachetear, patear, encerrar, aislar, amenazar con objetos o armas, amenazar de muerte, forzamiento sexual, abuso sexual, violar, mutilar y asesinas es parte del violentómetro porque la violencia también se mide.


Un indicador que no falla es la violencia verbal. Los insultos, los gritos y las acusaciones. Regularmente quién comienza esta violencia verbal en la relación no se da cuenta y lo minimiza, no debería. El ataque verbal es una forma de violencia como lo es el maltrato físico. Ambas son graves y atentan contra los derechos de quienes las sufren. Pero hay una diferencia. ¿Cuál? Que la violencia verbal deja marcas invisibles, no hay cicatrices y hiere la autoestima y la salud mental.

¿Quién es quién en este juego de roles?

LA VÍCTIMA

La víctima es la persona que sufre las agresiones. En general son mujeres, aunque también hay casos de hombres. Los hechos al comienzo pasan desapercibidos, pero cuando se vuelven regulares pueden generar una auténtica pesadilla. ¿Así te irás vestida? ¿Qué? ¿Para que llegaste?

Hay tres maneras en que puede darse el maltrato: mediante la cosificación, la degradación o la amenaza.

1. Cosificación: consiste en objetivar al otro, o sea, ponerlo en el lugar de un objeto y tratarlo como si fuese una cosa. Por ejemplo con expresiones como “No me importas, ¿entiendes?", entre otras tantas. En estos casos no sólo no importa lo que se dice, sino la entonación, los gestos y el sentido específico de las palabras.

2. Degradación: se basa en desvalorizar al otro con frases humillantes, burlas o expresiones de inferioridad o incompetencia. Por ejemplo: “¡Eres una pendeja!”, “¡Estas loca!”, “Vivir contigo ha sido una pesadilla”, o “¡Déjalo, yo puedo hacerlo mejor”. Son todas estas situaciones de desprecio, algunas más elocuentes que otras, las que van afectando a la otra persona emocionalmente y generándole un profundo dolor. Con el tiempo hasta pueden lograr que la imagen del otro se deteriore por completo.

3. Amenaza: es la forma más usual y vil de ejercer la violencia verbal y consiste en decirle a la pareja que, de no hacer tal o cual cosa, habrá consecuencias severas.

Generalmente el abuso verbal se da en privado, aunque tarde o temprano aparece en el ámbito público cuando se hace costumbre. Ocurre que el abusador tiene una personalidad dentro del hogar y se comporta completamente distinto fuera. La víctima se va dando cuenta que algo no va bien y comienza a darse cuenta que no lo merece y se engancha, mientras que el agresor al estar acostumbrado a su pasividad, encuentra mecanismos que confrontan a quién está sufriendo el desprecio o humillación. Generalmente la violencia verbal comienza a resaltar cuando el agresor comienza a sentirse agredido y generalmente no retrocede ni escarba en el pasado para darse cuenta de que mientras habían límites de respeto la relación funcionaba bien. En estos casos es muy difícil que se sane, pues mientras uno sostiene que el no comenzó la violencia y solo fue una reacción, el otro sostendrá lo mismo a conveniencia. Los especialistas sostienen que se puede sanar si una vez que se detecta el problema y se acepta el diálogo de ambas partes, escuchar lo que el otro tiene que decir y aceptar las fallas y los derivados de la violencia verbal. El silencio solo deja dudas en uno de los dos y para quién cree tener la razón, la culpa siempre la tendrá el otro.

EL AGRESOR

Para conseguir su objetivo, el victimario apela a:

1. Destruir la autoestima de su pareja con las frases antes mencionadas o mediante amenazas.

2. Generar una dependencia económica para lo cual evitará que su pareja consiga un trabajo.

3. Alejar las relaciones en la vida de su pareja, como amigos o familia.

4. Simular ser alguien impecable en público para desacreditar luego a su pareja en caso que esta lo denuncie.

Si la víctima le reprocha su actitud, el abusador tenderá a:

1. Ignorar lo que dice –“¿De qué estás hablando? Shhh, ¡déjame en paz! ¡En serio, que pesadilla!

2. Minimizar lo sucedido –“No exageres”, "No es como tú dices", "Estas bien loco o loca"


En la relación, el violento cuanto más somete a su pareja mejor se siente. Se siente vivo gracias a que tiene a otro a quien denigrar señalándole permanentemente sus defectos y sus errores y le deja muy claro que no le hace falta, que sobra en su vida, que no necesita de la relación e incluso puede llegar a hacerle saber que hay quienes son mejores que él o ella en su vida y son desechables. Quién sufre esto, se siente inservible, vacía y herida. Quién es "el fuerte" siempre dejará en claro que lo que dijo e hizo estuvo bien pero en el fondo sabe que abusó pero jamás lo aceptará.

CONSECUENCIAS

Con el tiempo quien padece la violencia verbal pierde seguridad y comienza a interiorizar la crítica. Se pregunta si en verdad el otro tiene razón y termina por aprobar a la agresión por considerarla un castigo justo por sus fallas.

Además de cómo afecta la autoestima, también tiene efectos negativos en la salud mental, generando ansiedad, disfunción sexual, estrés postraumático, fobias y depresión. También puede conducir al aislamiento y la pérdida de vida social, familiar y laboral.

LOS HIJOS

A veces la agresión no termina en la pareja y continúa hacia los chicos. Si a un niño se le dice que no sirve para nada, la criatura se va a sentir un objeto inútil, alguien desechable, porque en ese lugar el otro lo posiciona.

Esta cuestión es muy grave porque los hijos creen todo lo que le dicen los padres. Y si una persona crece con una imagen de sí distorsionada, luego puede presentar serios problemas de conducta. Podrá, así, manifestar una terrible agresión y hacer lo que le hicieron a él mismo, o una gran inhibición y ofrecerse a la denigración de los demás.

LA SOCIEDAD

La ejecución es personal, pero el origen es cultural. Se vive en una sociedad violenta y quienes más padecen la violencia son las mujeres. El hombre ha ocupado históricamente un rol ‘superior’ al de la mujer. En el trabajo, en la casa, en la política, donde hubiera un lugar, el hombre tenía prioridad. Su palabra era la última, su autoridad indiscutible. Las mujeres ocupaban un rol secundario, importantísimo, pero a los ojos de un mundo patriarcal, menor.

Con el tiempo esto cambio. La mujer, a fuerza de muchas luchas, logró que sus libertades sean respetadas y hoy, poco a poco, consigue alcanzar la igualdad que se merece. Sin embargo, en muchos lugares el hombre sigue viéndola como un ser inferior.

Pero nadie es menos o más que otro y, si has sido víctima de agresiones, no dudes en denunciarlas. No importa que sea tu pareja. Si te merece, no ha de lastimarte. Y si lo hace, no te merece.

"Existen 16 unidades de atención intrafamiliar, ahí se da orientación sicológica, de trabajo social y asesoría jurídica. Una mujer puede darse cuenta que sufre violencia cuando empieza ser agredida, cuando te dicen: ¿así te vas a ir?, te ves gorda, te ves fea, esos calificativos que duelen, o que empieza poco a poco a ignorarte, luego te humilla, deja incluso de tocarte y finalmente llegan los golpes", dice Carmina Ceballos, Directora de Atención y Prevención de la Violencia Familiar del GDF.

Después de ser golpeada, Fabiola Macías acudió a la Procuraduría General de Justicia del DF (PGJDF), y presentó su denuncia por lesiones y violencia familiar, pues vivían juntos y los hechos ocurrieron en la casa que compartían ubicada en Sierra Gorda 15, Colonia Residencial Lomas, en Miguel Hidalgo. El médico legista calificó como graves sus lesiones y quedó asentado en la indagatoria FMH/MH-5/ T1/02599/13-12 además hace unos días interpuso una queja en la Comisión Nacional de Derechos Humanos, pues teme que su expareja obstaculicé con dinero y favores la indagatoria. "Me llamó una Directora del CAVI para decirme que habían extraviado el expediente. Algo que me parece increíble es que donde yo vivía con él había cámaras por todos lados y al ser solicitados los video la administradora los presentó ya editaos donde yo me veo de espalda y subiéndome a mi carro" comparte Macías.

-Las mujeres sobre todo, aquellas que pertenecen a un status económico alto callan este tipo de abusos por miedo a perder todas las comodidades y por vergüenza, ¿que te hizo denunciarlo?

"Me sentí traicionada, sentí como si se me rompiera el corazón y bueno, llega un momento en que te lastiman tanto que te tienes que defender, respondiendo, o ya no dejándote, porque sería injusto. En mi caso, yo no podía más permitir una agresión ni psicológica ni física. Fue difícil porque yo no tenía información de qué se hace en estos casos.

-Además de los golpes, ¿que se rompió dentro de ti?

-"Te rompe como mujer, como ser humano y te entra ese miedo de que a alguien de tu familia le pase algo. Yo tengo una hija y no me gustaría que por el hecho de ser mujer alguien la lastimara. Precisamente, ahora que estoy viviendo todo esto, me doy cuenta de que las mujeres no denuncian porque saben que no va a tener un castigo y me preocupa que las autoridades solapen este tipo de agresores". concluye Macías.

Según la ENDIREH 2011, el estado con mayor prevalencia de violencia de pareja es el Estado de México con 56.9 por ciento. A la entidad le siguen Nayarit y Sonora con 53.7 por ciento respectivamente; Distrito Federal, 51.9 por ciento y Colima, 50.2. El Estado de México no sólo es el número uno en este tipo de violencia, sino también en mujeres asesinadas pues entre 2011 y 2012 fueron asesinadas en la entidad 563 mujeres. De ellas, 115 se catalogaron como feminicidios y dentro de esta categoría, 60% fueron encontradas en la vía pública: baldíos, zanjas y monte.

El miedo es nuestro peor enemigo, si sufres algún tipo de violencia, DENUNCIALO envía un correo a sebusca@gimm.com.mx

5 comentarios:

  1. Excelente artículo, hay que pasarlo porque las mujeres no pueden seguir soportando este tipo de maltrato y estos hombres degenerados deben pagar por lo que hagan.

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  2. Mariela...estoy de acuerdo contigo. Hay que compartirlo... Muchas gracias por el tiempo que ocupaste en leerlo. Saludos. Yohali

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